{"id":197,"date":"2012-06-06T16:20:47","date_gmt":"2012-06-06T16:20:47","guid":{"rendered":"http:\/\/greenbizzconsulting.co\/sitio\/?p=197"},"modified":"2020-02-05T19:40:03","modified_gmt":"2020-02-05T19:40:03","slug":"la-contaminacion-del-pescado-cuestiona-la-recomendacion-de-consumo-regular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/greenbizzconsulting.com\/sitio\/2012\/06\/la-contaminacion-del-pescado-cuestiona-la-recomendacion-de-consumo-regular\/","title":{"rendered":"La contaminaci\u00f3n del Pescado cuestiona la recomendaci\u00f3n de consumo regular"},"content":{"rendered":"\n<p>&#8220;De todos los animales, el que tiene ahora m\u00e1s contaminantes en el cuerpo eres t\u00fa&#8221;, dice Nicol\u00e1s Olea, de la Universidad de Granada, uno de los pioneros en Espa\u00f1a en investigar presencia de contaminantes en el organismo. La afirmaci\u00f3n suena efectista, pero el mensaje est\u00e1 claro: durante nuestra larga vida los humanos acumulamos compuestos qu\u00edmicos persistentes que aderezan nuestra dieta, contaminantes que nuestra propia actividad industrial ha generado. Y ah\u00ed se quedan, en un organismo que no los sabe eliminar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/greenbizzconsulting.co\/images\/pescado.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Es m\u00e1s, han entrado en la especie humana para quedarse. Las madres los transmiten a trav\u00e9s de la placenta y de la leche materna, as\u00ed que los beb\u00e9s los incorporan de serie. \u00bfQu\u00e9 efecto tienen? Hay cada vez m\u00e1s evidencias de que muchos inciden desde en el desarrollo cognitivo hasta en la fertilidad, incluso a dosis bajas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace ya tiempo que se conoce la toxicidad de muchos de estos compuestos, y por ejemplo en el caso de las dioxinas, los bifeniles policlorados (PCB) o los metales pesados, su uso industrial o su liberaci\u00f3n al medio se han regulado. Pero no por ello han desaparecido del entorno. Est\u00e1n en la cadena alimentaria, atrincherados sobre todo en los tejidos grasos; cuantos m\u00e1s viejos sean los animales que comemos, y m\u00e1s grasos, m\u00e1s contaminados. Los peces predadores, como el tibur\u00f3n o el emperador, pueden llevar m\u00e1s de diez a\u00f1os almacenando metilmercurio, la forma m\u00e1s t\u00f3xica del mercurio, antes de llegar al plato.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s hay compuestos m\u00e1s modernos y de uso muy com\u00fan en la vida cotidiana, como los ftalatos -usados en pl\u00e1sticos blandos, por ejemplo para juguetes infantiles-, los compuestos bromados -en tejidos y ordenadores, para evitar incendios- o el bisfenol A, cuyos efectos sobre la salud preocupan.<\/p>\n\n\n\n<p>Organizaciones ecologistas y expertos llevan tiempo dando la voz de alarma, con algunos resultados. La Comisi\u00f3n Europea anunci\u00f3 hace una semana que a partir de 2011 se proh\u00edbe el bisfenol A en biberones, decisi\u00f3n que Estados Unidos tom\u00f3 ya hace un a\u00f1o. John Dalli, comisario europeo de salud, declaraba que &#8220;nuevos estudios demostraban que el bisfenol A podr\u00eda afectar al desarrollo, la respuesta inmune y la generaci\u00f3n de tumores&#8221;. En contacto con l\u00edquidos calientes este compuesto se separa del pl\u00e1stico, en especial si los biberones no son nuevos. Para Olea la prohibici\u00f3n &#8220;es una fant\u00e1stica noticia, pero \u00bfpor qu\u00e9 han tardado tanto? Sabemos c\u00f3mo act\u00faa este compuesto desde 1936&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ntos contaminantes exactamente nos comemos? Jos\u00e9 Luis Domingo, del Laboratorio de Toxicolog\u00eda y Salud Medioambiental de la Universidad Rovira &nbsp;Virgili, y Joan Mar\u00eda Llobet, de la Universidad de Barcelona, llevan desde el a\u00f1o 2000 analizando los alimentos de la cesta de la compra promedio en Catalu\u00f1a. Su tercer informe est\u00e1 casi a punto. Toman las muestras escogiendo como lo har\u00eda un consumidor medio, y miden ocho contaminantes m\u00e1s metales pesados. Luego cruzan los datos con los de consumo de los catalanes y obtienen la ingesta de un consumidor medio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay algunas buenas noticias: &#8220;Se nota el descenso de algunos contaminantes en el ambiente, como el plomo, que ya no se usa en las gasolinas, o las dioxinas y los PCB&#8221;, se\u00f1ala Domingo. Llobet recuerda que &#8220;lo que emitimos al ambiente vuelve a nosotros; si el ambiente est\u00e1 m\u00e1s limpio, los alimentos tambi\u00e9n&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto negro est\u00e1 sobre todo en el pescado y el marisco, alimentos en que las concentraciones no bajan. De hecho, si bien la ingesta media de todos los compuestos est\u00e1 por debajo de los niveles de seguridad establecidos por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), el estudio de 2007, que publica la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria (ACSA), revela que los ni\u00f1os y ni\u00f1as superan por poco este nivel, y las mujeres pr\u00e1cticamente lo alcanzan. Se remite en el texto a las recomendaciones de la UE: los ni\u00f1os peque\u00f1os, las mujeres embarazadas o que deseen concebir y las que est\u00e9n amamantando no deber\u00edan comer m\u00e1s de 100 gramos semanales de pez espada o tibur\u00f3n, dosis que excluyen m\u00e1s pescado esa semana. El at\u00fan, no m\u00e1s de dos veces por semana. Europa no es la \u00fanica en emitir estas recomendaciones; Estados Unidos y Canad\u00e1 dan consejos similares desde hace a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Los datos de los estudios de la ACSA casan bien con que la mayor parte de las alertas emitidas por la Agencia Espa\u00f1ola de Seguridad Alimentaria en 2009 fueron por niveles altos de mercurio en el pescado. Tiene su l\u00f3gica. Una vez en el medio, el mercurio no desaparece. Y a las fuentes naturales de mercurio, como las erupciones volc\u00e1nicas, hay que a\u00f1adir la actividad del hombre, que lleva 3.500 a\u00f1os usando este metal. Se estima que seguimos liberando al medio cada a\u00f1o 50.000 toneladas de mercurio.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Nunca nos quitaremos el mercurio de la cadena tr\u00f3fica&#8221;, dice Bernardo Herrad\u00f3n, qu\u00edmico del Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas (CSIC). &#8220;Se ha usado mucho, y aunque ahora est\u00e1 muy restringido sigue estando en algunos tipos de pilas y en tubos fluorescentes, por ejemplo&#8221;. El mercurio est\u00e1 en el suelo y tambi\u00e9n pasa a la atm\u00f3sfera; la lluvia lo lleva a los r\u00edos y de ah\u00ed al mar, donde los microorganismos lo convierten en metilmercurio, que es la forma que nos comemos con el pescado. Los microorganismos est\u00e1n en la base de la cadena alimentaria marina, y los grandes peces predadores, y nosotros mismos, estamos en la c\u00faspide.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, adem\u00e1s de la dieta, los investigadores est\u00e1n descubriendo -&#8220;sorprendidos&#8221;, dice Olea-, otra fuente de contaminantes qu\u00edmicos para el organismo: la cosm\u00e9tica. &#8220;El efecto de los componentes de cremas y champ\u00fas es ahora un \u00e1rea de investigaci\u00f3n en auge. Tenemos cada vez m\u00e1s evidencias de que compuestos de uso muy com\u00fan en cosm\u00e9tica, como los parabenes, interfieren con la acci\u00f3n de las hormonas. Se absorben f\u00e1cilmente por la piel pero su eliminaci\u00f3n es muy dif\u00edcil&#8221;, explica Olea.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n los filtros UV, usados en cremas anti solares y recomendados por los dermat\u00f3logos para prevenir el c\u00e1ncer de piel, empiezan a ser sospechosos. De confirmarse su acci\u00f3n t\u00f3xica la comunidad biom\u00e9dica se encontrar\u00eda ante un dilema riesgo-beneficio.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los investigadores advierten de que no ser\u00e1 nada f\u00e1cil establecer fuera de toda duda el v\u00ednculo entre exposici\u00f3n a contaminantes en la vida cotidiana y enfermedades. En primer lugar porque los efectos, de haberlos, tardan d\u00e9cadas en manifestarse. Y tambi\u00e9n porque lo importante, advierten los investigadores, es el &#8216;c\u00f3ctel&#8217; de productos qu\u00edmicos, esto es, su acci\u00f3n conjunta. Los compuestos son muchos, y su posible interacci\u00f3n, un misterio.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;No sabemos qu\u00e9 pasar\u00e1, pero los datos est\u00e1n ah\u00ed&#8221;, dice Olea. &#8220;La exposici\u00f3n es real. Los t\u00f3xicos est\u00e1n en la sangre y en la placenta, se excretan en la leche materna. Las madres los pasan a sus hijos. Tenemos en el cuerpo compuestos que nunca antes hab\u00edamos tenido&#8221;, dice Olea.<\/p>\n\n\n\n<p>Los epidemi\u00f3logos, por lo pronto, investigan la relaci\u00f3n entre exposici\u00f3n a contaminantes y enfermedades como c\u00e1ncer, diabetes, endometriosis, infertilidad, malformaciones genitourinarias, depresi\u00f3n inmunol\u00f3gica, asma, Alzh\u00e9imer y Parkinson.<\/p>\n\n\n\n<p>Para este tipo de trabajo suponen un tesoro los bancos de tejidos y datos como el que tiene el grupo de Olea en Granada: 6.000 placentas de madres de toda Espa\u00f1a obtenidas hace una d\u00e9cada, con informaci\u00f3n de seguimiento, durante ese tiempo, del par madre-hijo correspondiente. Esto permite investigar, por ejemplo, la relaci\u00f3n entre contaminantes en la placenta y desarrollo. Uno de los \u00faltimos trabajos cient\u00edficos publicados, en septiembre, indica que una mayor concentraci\u00f3n de compuestos clorados podr\u00eda afectar negativamente a la funci\u00f3n cognitiva, y recomienda m\u00e1s estudios.<\/p>\n\n\n\n<p>Los investigadores tambi\u00e9n est\u00e1n observando en los \u00faltimos a\u00f1os que la baja concentraci\u00f3n de estos compuestos en el organismo no garantiza su inocuidad. El llamado mito de las dosis bajas est\u00e1 cayendo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Tanto en animales como en humanos se han visto efectos adversos de los contaminantes a las dosis tradicionalmente llamadas bajas&#8221;, explica Miquel Porta, catedr\u00e1tico de Epidemiolog\u00eda y Salud P\u00fablica de la Universidad de Barcelona e investigador del Instituto Municipal de Investigaciones M\u00e9dicas (IMIM). &#8220;Estrictamente, estas dosis no son bajas: las concentraciones o niveles en sangre o en l\u00edquido amni\u00f3tico, por ejemplo, son tan altas como las de nuestras propias hormonas naturales, y a menudo mucho m\u00e1s&#8221;. Hasta ahora se aceptaba que estos compuestos deb\u00edan presentarse a dosis m\u00e1s elevadas para alterar funciones fisiol\u00f3gicas en el organismo, &#8220;pero eso est\u00e1 en revisi\u00f3n&#8221;, dice Porta.<br><br>A este experto no le tranquiliza saber que en la mayor parte de los alimentos estos compuestos no superan los niveles considerados seguros por las agencias de seguridad alimentaria y la OMS. &#8220;A menudo los niveles legales se establecen simplemente para que los alimentos puedan llegar a nuestra mesa&#8221;, se\u00f1ala Porta. &#8220;Pero nadie nos puede asegurar que las concentraciones que tiene una parte importante de la poblaci\u00f3n sean seguras; a m\u00ed, como m\u00e9dico, me parecen muy preocupantes&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>En un estudio reciente, su grupo midi\u00f3 presencia de contaminantes en una muestra de 919 personas en Catalu\u00f1a, considerada representativa de la poblaci\u00f3n general. Los resultados revelaron que algunas personas ten\u00edan cantidades de DDE y hexaclorobenceno hasta 6.000 veces superiores que otras. &#8220;Una minor\u00eda de la poblaci\u00f3n tiene una contaminaci\u00f3n interna escandalosamente superior a la mayor\u00eda. \u00bfEs esa minor\u00eda la que luego desarrolla enfermedad?&#8221;, se pregunta Porta.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una de las muchas cuestiones a\u00fan pendientes de estudiar. Los investigadores se preguntan, por ejemplo, c\u00f3mo interfieren los t\u00f3xicos ambientales con la acci\u00f3n de los genes. Algunos datos apuntan a que el ars\u00e9nico, el cadmio y los pesticidas organoclorados podr\u00edan apagar genes supresores de tumores, y encender genes con precisamente la acci\u00f3n opuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Prueba de que el problema importa es que la Uni\u00f3n Europea destina fondos a investigarlo. El grupo de Olea y otros siete laboratorios europeos participan en el proyecto internacional Contamed, que estudia la relaci\u00f3n de la qu\u00edmica cotidiana con los trastornos del sistema reproductivo. La incidencia de estas alteraciones -desde una menor calidad del semen hasta malformaciones de genitales- est\u00e1 en aumento en Europa y el problema causa &#8220;una considerable preocupaci\u00f3n&#8221;, se dice en la web del proyecto.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/www.portalforestal.com\/informacion\/desarrollo-sostenible\/5482-la-contaminacion-del-pescado-cuestiona-la-recomendacion-de-consumo-regular.html\">Fuente: www.portalforestal.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;De todos los animales, el que tiene ahora m\u00e1s contaminantes en el cuerpo eres t\u00fa&#8221;, dice Nicol\u00e1s Olea, de la Universidad de Granada, uno de los pioneros en Espa\u00f1a en investigar presencia de contaminantes en el organismo. 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